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Thursday, December 31, 2020

204 Adiós 2020

Ningún año nos ha dejado una mayor lección como humanidad como el 2020. Un virus que no entendió de geografía, se coló a todo el mundo sin importar las fronteras y vino a revolucionar el mundo. 

Ese enemigo invisible, minúsculo y contagiosísimo al que nos enfrentamos en todo el mundo y que lo llaman coronavirus.

Preocupación, melancolía, tristeza, fragilidad, miedos, incertidumbre, ansiedad, vulnerabilidad y muchas noches de insomnio son sentimientos que tenemos a flor de piel. 

La palabra positivo se convirtió en la palabra más negativa durante esta pandemia. Todos llevamos nuestra propia historia de sufrimiento. Hasta que no lo vives en carne propia o enferma alguno de tus familiares es cuando sientes que literal el mundo se te viene encima.

Ninguna operación matemática podrá resumir adecuadamente el efecto tanto físico, como emocional y económico de esta pandemia.

Un año que nos sacudió para cuestionarnos lo realmente importante y ver las cosas desde otra perspectiva más amplia, profunda y transformadora. 

2020 nos regaló algo de lo que tanto nos quejamos: falta de tiempo!. Ojalá lo hayan sabido aprovechar porque son pocas las oportunidades que se nos presentan para dar un respiro y una pausa a nuestra agitada vida.

Físicamente me ha separado de muchos pero me ha fortalecido en mente y en corazón. Aprendí a reevaluar mis decisiones, saber que nada es duradero y que siempre se puede volver a empezar e intentarlo de nuevo. 

Abracemos nuestra fragilidad, aceptemos la incertidumbre, y recordemos que no tenemos el control  de las cosas y que los planes se desintegran en un abrir y cerrar de ojos. Estructuremos menos, fluyamos más y seamos agradecidos siempre!. 

2020  te suelto y  agradezco el seguir teniendo a mi familia completa y sana, una casa en la cual resguardarme, comida y trabajo. Gracias a mi Covid support team sin ustedes hubiera enloquecido con mis demonios y el encierro. 

2021 te recibo con esperanza, ya que la esperanza es la capacidad de ver que hay luz a pesar de la oscuridad. 

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento” Albert Einstein. #Happy2021 #Blessed


BJQ

Saturday, May 30, 2020

193 PENSÉ QUE YA LO HABÍA ESCUCHADO TODO

Estos días he vivido una historia de angustia y miedo. Soy personal de salud mental. Estoy haciendo mi residencia en uno de los institutos y hospitales de alta especialidad a nivel federal. Llevo años formándome como especialista y pensé que ya lo había escuchado casi todo. Me había tocado, antes de la pandemia, escuchar de situaciones tan difíciles que parecen increíbles. Cosas como de película. Pero nada como lo de estos días.

En estas semanas me ha tocado dar intervención psicológica y emocional a pacientes que han perdido a su familia entera. A integrantes de una familia en la que solo han sobrevivido dos y no pueden estar juntos por el aislamiento obligado que deben cumplir.

Me tocó darle apoyo a un paciente que dieron de alta en el hospital. Estaba solo en su casa porque toda su familia contrajo el virus y todos estaban hospitalizados en diferentes instituciones. Su hermano menor murió.

Le dieron la noticia por teléfono desde el hospital. Después me llamaron para ver si podía brindarle apoyo. Lo llamé. La mayoría de las intervenciones con familiares o pacientes se hacen vía telefónica por la restricción de aislamiento. Eso lo hace más complejo.

Las intervenciones que hacemos en situación normal son presenciales porque trabajamos mucho con el lenguaje no verbal. Acá el reto es cómo manejas las emociones de los afectados solo por teléfono.
(Samuel Hernández, 30 años. Residente de Psiquiatría en un instituto nacional de salud)

El reto es grande porque no solo implica que han perdido a un familiar o a varios. Es que muchos no se van a poder despedir. No van a tener un ritual funerario y entierro que es fundamental para la elaboración del duelo.

Lo que hacemos es escucharlos, validar sus emociones, plantearles formas de despedirse: como redactar una carta para la persona, poner en ella todo lo que tienen que decir y después quemarla.

Al principio me daba mucha angustia esperar las llamadas. Decía: ahora qué voy a escuchar. Ahora ya estoy más tranquilo. Pero es difícil, porque es estar lidiando con una avalancha de cosas. Las malas noticias llegan una tras otra tras otra.

Hay también muchos compañeros infectados, porque sí hacemos intervenciones personales cuando los pacientes están en una situación tan crítica que la atención no puede ser telefónica. Vamos además al hospital dos veces por semana a tener sesiones grupales de contención con los médicos y enfermeras.

La semana pasada varios compañeros resultaron positivos. Sí da miedo contagiarse. Me levanto cada día pensando si ya estaré infectado, y solo me queda esperar que si es así no me vaya tan mal.

Lo otro que es muy difícil es no ver a la familia. Desde que esto empezó no he visto a mi hermana, que también es médico, ni a mi mamá. Solo hablamos por videollamada y también a ella trato de darle contención. Le digo que todo está bien y que todo va a estar bien.

Pero sé que no vamos a regresar pronto a la misma forma de vida como la conocíamos antes. Hay riesgo de rebrotes. Esto va a tardar. Debemos estar preparados. Pero también concentramos en el aquí y el ahora. Yo pienso que mi familia está bien, que no se han enfermado y eso ya es bastante.

Fuente: https://www.animalpolitico.com/coronavirus-testimonios-historias/testimonio/residente-psiquiatria